sábado, 28 de noviembre de 2009

Relación histórica de los musulmanes con Valdeganga

Durante la época de ocupación musulmana, La Mancha no fue un desierto deshabitado como se puede pensar ante el hecho de ser “tierra de nadie” arrasada por los cristianos y también por los árabes, en más de una ocasión, aunque bien es cierto que no hubo grandes núcleos que diesen lugar a ciudades... La importante función vial que las tierras manchegas tuvieron en la Edad Media musulmana, no sólo como caminos comerciales, sino militares, trajo aparejada la existencia de abundantes aguadas y una infraestructura de fortalezas que a su vez fueron generadoras de poblamiento.

El territorio que formaría el señorío de Villena en la Baja Edad Media había sido un enclave vial en la Hispania romana. Una importante vía romana es la que aparece en los itinerarios como “Laminio - Cesar Augusta” (Lagunas de Ruidera-Zaragoza), que desde Ossa de Montiel se unía al Camino de Aníbal para dirigirse a Chinchilla y de allí al Júcar, río que atravesaba en Valdeganga. Como todas las vías romanas estuvieron vigentes en la época árabe, con mínimas variantes, tenían que existir aguadas suficientes en la Mancha de Montearagón (concepto geográfico que coincide con el Marquesado de Villena) para las caravanas comerciales e incluso para los ejércitos numerosos.

Dos campañas militares, que tuvieron lugar con más de dos siglos de diferencia son importantes entre estos lugares; en ellas, los ejércitos califales (omeya el primero y almo-hade el segundo), atraviesan lo que después sería el Señorío de Villena, sin ninguna dificultad para los aprovisionamientos de agua y alimentos.

La primera de las campañas militares es la del califa Abderramán III Ab-Nasir contra el rebelde Mohamed Ibn Hâslim de Zaragoza se inició el 23 de mayo del año 935. Según el texto de Ibn Hayyan, el ejército califal, tras pasar Chinchilla, abandona el Camino de Aníbal para tomar la vía y de allí el ejército sigue el itinerario de la calzada (Laminio-César Augusta) que atravesaba el Júcar por Valebonga, que se identifica con Valdeganga, situando la acampada en Qantarat Turrush (“Puente Torres”, que existe todavía con ese nombre, a orillas del Júcar, a 4´5 km. ribera debajo de Valdeganga y en el otro lado).

En la segunda expedición, de 1172, el califa almohade Abû Yaqub Yusuf seguirá el mismo itinerario. Este ejército era muy numeroso y al atravesar el Júcar se separa un destacamento del mismo de casi 12.000 jinetes... (Lo que no cuenta el cronista es la fuerte impresión de los moradores de la zona ante la presencia de este imponente ejército que debía estar muy bien organizado, porque siendo pleno verano no hubo problemas de abastecimiento. No creemos que la tropa fuese tan numerosa como se indica ... ).

Durante la ocupación musulmana, es muy probable que las ricas riberas de Alcalá, Jorquera, Cubas y Valdeganga, fueran poblada por árabes entendidos en regadío, mientras que el llano sería poblado por bereberes.

En todo caso, la influencia árabe ha quedado patente en lo que más tarde sería el Estado de Jorquera, tanto en el castillo, como en los topónimos: Al´kala (castillo), Maora (La Tabernsa), Vila Malea (Villa Bonita), ... Por el contrario, los topónimos de otros lugares son todos cristianos: Villar, Viso, Balsa, Casas de...

Valdeganga (igual que Jorquera), debe a los árabes el inteligente sistema de irrigación de su vega, que ha permitido, y sigue haciéndolo, el riego de las huertas de las dos márgenes del Júcar de un modo natural y devolviendo al río el agua no consumida. El sistema se basa en una construcción frágil, pero duradera, como todas las que realizaron. También debe-mos a los árabes que ocuparon nuestras tierras el modo de construir tapias con tierra apisonada, que igualmente parecen caducas, pero son muy consistentes.